Mi historia
Pedí y pediré asistencia en momentos difíciles de mi vida, que fueron varios, pero por sobre todo, el que me trajo a la persona que soy hoy día, fue un impacto terrible de dolor en dimensiones inimaginables que sufrí por la muerte de mi querido hijo Facundo a la edad de 5 años, en 1997.
Inmenso e indescriptible dolor, confusión, desazón, desilusión, se apoderó de mi mente y mi corazón.
Se instaló la batalla entre la incredulidad y la fractura enorme de mi persona. Comenzó mi “duelo” entre mi razón y las emociones y sentimientos, la cruda realidad y la negación, la ira y la tristeza, el abatimiento final, donde acepté que debía bajar las armas porque la única lucha era conmigo misma, nada más estaba ya en juego más que asumir la realidad.
Hoy todo continúa en mí, pero transformado en una nostálgica pena que es llevadera, que me permite vivir serenamente con su recuerdo y su historia. Hoy tengo un propósito consciente: honrar a mi hijo y a Josefina, mi hija mayor, en ese momento que con solo 6 años supo cómo estar a mi lado, y su presencia y amor fueron fundamentales.
Que todo lo que viví y aprendí sea un faro para iluminar océanos oscuros de dolor.
Se imaginan que no me enorgullece por el motivo, preferiría no estar en este lugar ni con este propósito JAMÁS; elegiría vivir en total anonimato e ignorancia antes que haber vivido tal derrumbe de mi vida.
Hoy miro hacia atrás y veo que mi actitud fue soportar, arrastrarme para avanzar, resistir, seguir. Desde no sé dónde, se fueron presentando situaciones que me hicieron tomar decisiones erradas a veces y otras no, y así fui haciendo el MÁSTER que solo la vida te da certificado.
Una vez que el dolor comienza a dejarse atrás, uno puede ver y entender de qué se trata la vida: que es posible partir de la desesperación total, la impotencia, el dolor que duele el cuerpo y la mente, el desinterés total por la vida, el sin sentido de la vida, para abrir los ojos cada día y poder llegar a un estado de autoconocimiento, autorregulación emocional, motivación, propósito, valoración de la simpleza y visión realista para saber que uno puede, por dónde salir y por dónde no entrar. Sepan que no siempre se toma el camino correcto, pero sé cómo volver a él cuando me pierdo.
Unos años después de mi pérdida quise especializarme en Argentina sobre duelo, ya que no había aquí especialización específica; luego me formé en trauma y en terapia EMDR específica, para poder ayudar en un marco de referencia profesional y no solo desde lo personal.
Como resultado de todo lo anterior, puedo decir que soy peligrosamente auténtica, pasional, estudiosa, divertida, adaptable, curiosa, inquieta, a veces flexible, a veces rígida, valiente, descarada, luchadora e intensa, humorista, perseverante, sensible, resistente, muy temperamental, justiciera a fondo, simple algunas veces y complicada otras, muy formal cuando la ocasión lo requiere y muchos adjetivos más que me gustarán o no, pero seguramente pueden agregar quienes me conocen.
Soy yo misma siempre, en mis distintos roles y vínculos, en la consulta privada, en empresas, dando notas, entrevistas, charlas o talleres.
Ante cada demanda, pienso en la mejor forma de generar el cambio que me permita necesitar y ser, crear, acompañar de forma efectiva a las personas que confían en mí, hasta que se rearmen, recuperen la seguridad y esperanza en sí mismas que por situaciones de vida han perdido momentáneamente.
El mensaje, a través de mis acciones, para todo aquel que se cruce en mi camino, es que ante el peor y más terrible escenario al que la vida los exponga, SIEMPRE pueden volverse PROTAGONISTAS, HACER y no padecer, TRANSFORMARSE, READAPTARSE a la situación y resurgir a un buen vivir. Puedo, sin ningún orgullo, dar fe de ello.


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